Emilio Toussaint

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¿De quién eres JUGUETE?27 / 06 / 2019

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Si ya viste Toy Story, te quiero compartir el enorme mensaje que yo recibí de la película. Si no la has visto, POR FAVOR, deja de leer esto. No me gustaría arruinarte este peliculón de Pixar.

Por fin llegó a los cines la esperadísima película de Toy Story. La historia de Andy y sus juguetes que comenzó en 1995 hoy sigue emocionando a niños, chavos y grandotes… como yo.

Tengo que admitir que después de la tercera película no esperaba algo tan grandioso de Toy Story. Después de todo Andy ya se había marchado a la universidad y la pandilla de Woody y Buzz se quedaba en las tiernas y divertidas manos de Bonnie. ¿Qué podría salir mal?

La película toma como protagonista a Woody y sí, tal vez pienses que él siempre ha sido de los personajes principales, pero en ésta realmente entendemos al vaquero.

Creo que lo más valioso de este filme es que irremediablemente te llega porque es una película sensible, madura, inteligente y con una gran lección: la vida se conforma de etapas y tienes que dejar ir.

Woody sabe que es un juguete. Lleva a cabo acciones y decisiones de juguete. Sabe perfectamente que su responsabilidad es estar siempre para su niño. Cuando Andy crece y se va, es el turno de Bonnie para ser su niña. Pero a Bonnie le interesan más otros juguetes antes que Woody.

Para Woody es muy difícil aceptar esto. Para él, ser leal a su niño representa la vocación de su vida, su razón de ser.

¿Cuándo te has convertido en el juguete de alguien?, ¿cuándo has cuidado demasiado a alguien y –sin darte cuenta- has vuelto a esa persona, o empresa, o causa, la razón primordial de tu felicidad?

No podemos comprometernos a ser el juguete de alguien, ni querer tener a personas en nuestras vidas como juguetes. Es injusto: para ti y para los demás. 

Woody gasta su energía, sacrifica una parte de sí, y pierde a sus amigos por entregarse a Bonnie. Sin embargo, ni siquiera lo hace por Bonnie sino porque está ciegamente comprometido con lo que cree que es su tarea: hacerla feliz. ¡Pero Bonnie ni se entera!

¿Te has esforzado incansablemente por algo que después te defrauda porque tenías muchas expectativas en ello?

Le pasó a Gaby Gaby, le pasó a Woody… nos pasa a todos los que albergamos esperanzas de algo que no depende de nosotros. Y la culpa no es de las niñas que no quisieron a los juguetes. El error es de los juguetes por creer que solo por hacer determinada actividad el juego y la necesidad duraría para siempre.

Resumiendo, ¿qué es lo más importante que me llevo de esta película?

-Está bien ser un juguete perdido. Rompamos prejuicios, no necesitas un porqué férreo que agrade a todos. La vida es diversión, es un viaje en carrusel, es una prueba constante de lo que somos.

-Hay etapas… y la etapa de Bonnie se acabó. Agradece lo aprendido, haz crecer las semillas de lo que te enseñaron y continúa. A mí, como padre de tres hijos ya adultos me impactó el hecho de que ya no tengo que aferrarme a ellos como antes. Ahora ellos controlan sus vidas y saben perfectamente cómo hacerlo. Yo sigo siendo un papá así como Woody sigue siendo juguete, pero nuestras vocaciones y etapas cambian.

-Las relaciones de verdadero amor nunca se terminan. No importó que Woody no viera a su amiga Betty durante siete (creo) años. Ambos supieron valorar siempre las decisiones del otro, y las respetaron, solo por ello fueron capaces de entender cuándo era su tiempo.

-Puede que creas que no naciste para algo para lo que sí naciste. Woody es quien le enseña a Forky que no solo es basura, él es el nuevo juguete de Bonnie creado por ella misma. A veces nos cuesta entender que valemos más de lo que creemos valer o que podemos hacer más de lo que creemos que podemos hacer. Pero... ¡atrévete a intentarlo!

En fin, podría seguir contando las grandes lecciones de esta película. Pero ahora quiero que tú me cuentes qué más viste, qué parte te gustó más, si te conmoviste.

¡Al infinito… y más allá!

Emilio Toussaint